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LIMPIEZA Y DESINFECCIÓN DEL SISTEMA DE DESAGÜES

 

Tres son los principales problemas por falta de mantenimiento del interior de los tubos de la red sanitaria cloacal, a saber:

 

  1. Reducción del diámetro interno de las tuberías por formación de costras ocasionadas por los residuos sólidos y/o grasos,
  2. Proliferación de bacterias sulfatorreductoras anaeróbicas, y
  3. Proliferación de agentes patógenos peligrosos para la salud humana.

 

La reducción del diámetro interno de los tubos ocasiona atoros frecuentes provocando desagradables inundaciones del interior de los locales. El material de las costras están en constante putrefacción generando fuertes olores.

 

Las bacterias sulfatorreductoras anaeróbicas, una vez que se introducen debajo de las costras y se encuentran aisladas del oxígeno ambiental, elaboran una película biológica (biofilm) que las protege de los ataques químicos ya sean por ácidos o álcalis y por el mismo oxígeno que atenta contra su existencia. Estas bacterias se reproducen en grandes cantidades y producen fuerte volumen de sulfuro de hidrógeno, mortal contaminante conocido como gas de las cloacas.

 

El principal elemento patógeno muy peligroso para la salud y que vive en el sistema de desagüe es la bacteria Escherichia coli (E. coli) que logra migrar desde el desagüe hacia los recipientes, materiales e insumos de las cocinas y comedores, como también a los pisos, paredes y muebles de los dormitorios.

 

La suma de todos estos problemas ocasiona gran malestar a los individuos que utilizan los ambientes alterándoseles la calidad de vida.

 

Nuestro método de limpieza por hidrolavado a altas presiones con disolventes biodegradables elimina la totalidad de estos problemas decapando las paredes de los tubos de desagüe disolviéndose las costras, grasa y la película biológica y, de esta forma, se recupera el diámetro interno original matando las colonias de bacterias.

 

No se dañan los tubos y el mal olor del ambiente se elimina completamente.

 

 

 

 

A continuación detallamos, como información complementaria, los agentes causantes de riesgos para la salud que eliminamos:

 

Ácido sulfhídrico o sulfuro de hidrógeno, gas de las cloacas

 

El ácido sulfhídrico (H2S) es un ácido inorgánico formado por la disolución y disociación en agua del sulfuro de hidrógeno. Se llama ácido sulfhídrico cuando se halla disuelto en agua y en estado gaseoso se le conoce con el nombre de sulfuro de hidrógeno.

 

Se han producido muertes cuando el ácido sulfhídrico (sulfuro de hidrógeno) borbota alcanzando a personas. Como este ácido es más denso que el agua se produce fraccionamientos por diferencia de densidad.

 

El sulfuro de hidrógeno se encuentra en los desagües cloacales, más precisamente dentro de las costras formadas por los deshechos orgánicos en las paredes interiores de los tubos, donde sobreviven bacterias anaeróbicas que lo producen y que fabrican una capa protectora contra los ataques químicos (contra el oxigeno, álcalis y ácidos) llamada película biológica o biofilm.

 

Este gas se produce por descomposición anaerobia de restos orgánicos y como resultado de la degradación bacteriana de materia orgánica en condiciones anaeróbicas. A las bacterias que originan el Sulfuro de Hidrógeno se les conoce como Bacterias Anaerobias Sulfatorreductoras.

 

El Sulfuro de Hidrógeno (H2S) es un gas extremadamente tóxico, inflamable y explosivo, incoloro y con un olor característico a huevos podridos. Se le conoce como gas de las cloacas. La gente puede detectar su olor a niveles muy bajos.

 

El sulfuro de hidrógeno es nocivo para la salud, bastan 20-50 ppm en el aire para causar un malestar agudo que lleva a la sofocación y a la muerte por sobreexposición. Debido a su toxicidad, está ubicado a la par que el ácido cianhídrico (HCN) o ácido prúsico, usado por los nazis en las cámaras de gas para la eliminación de los judíos.

 

El sulfuro de hidrógeno es responsable del ennegrecimiento de pinturas basadas en carbonato de plomo por la formación del sulfuro de plomo, de color negro. Químicamente se manifiesta en la formación de una mancha negra de sulfuro de plomo en un papel húmedo impregnado con acetato de plomo: Pb (HO2CCH3)2 + H2S -> PbS + 2 HO2CCH3

 

La causa por la cual que a pesar de la presencia más masificada de este compuesto hay relativamente pocos muertos causados es el mal olor con que va acompañado alertando a las personas. Sin embargo a partir de los 50 ppm tiene un efecto narcotizante sobre las células receptoras del olfato y las personas afectadas ya no perciben el hedor. Suele acumularse en lugares bajos donde causa víctimas.

 

A menudo se producen varios afectados. Una primera víctima cae inconsciente y luego son afectados también todos los demás que van en su rescate sin el equipo de protección necesario.

 

El sulfuro de hidrógeno actúa sobre los centros metálicos de las enzimas, bloqueándolas e impidiendo de esta manera su funcionamiento. Además el ión sulfuro se combina con la hemoglobina del mismo modo que el oxígeno precipitando la asfixia del organismo.

 

Para un tratamiento se recomienda llevar al afectado lo más rápidamente posible al aire fresco y aplicar oxígeno puro.

 

La exposición a niveles bajos de sulfuro de hidrógeno puede producir irritación de los ojos, la nariz o la garganta. También puede provocar dificultades respiratorias en personas asmáticas. Exposiciones breves a concentraciones altas de este gas pueden causar pérdida del conocimiento y la muerte.

 

En la mayoría de los casos, las personas que pierden el conocimiento parecen recuperarse sin sufrir otros efectos. Sin embargo, algunas personas sufren efectos permanentes o a largo plazo tales como dolor de cabeza, poca capacidad para concentrarse, mala memoria y mala función motora. No se han detectado efectos a la salud en personas expuestas al ácido sulfhídrico en las concentraciones que se encuentran típicamente en el ambiente (0.00011- 0.00033 ppm). Cerdos que ingirieron alimentos que contenían sulfuro de hidrógeno sufrieron diarrea por varios días y perdieron peso dentro de los 105 días de la ingesta.

 

Escherichia coli

 

La Escherichia coli (E. coli) es quizás el organismo procarionte más estudiado por el ser humano, se trata de una bacteria que se encuentra generalmente en los intestinos de animales y por ende en las aguas negras. Fue descrita por primera vez en 1885 por Theodore von Escherich, bacteriólogo alemán, quién la denominó Bacterium coli. Posteriormente la taxonomía le adjudicó el nombre de Escherichia coli, en honor a su descubridor. Ésta y otras bacterias son necesarias para el funcionamiento correcto del proceso digestivo. Además produce vitaminas B y K. Es un bacilo que reacciona negativamente a la tinción de Gram (gram negativo), es anaeróbico facultativo, móvil por flagelos peritricos (que rodean su cuerpo), no forma esporas, es capaz de fermentar la glucosa y la lactosa y su prueba de IMVIC es + + - -.

 

Es una bacteria utilizada frecuentemente en experimentos de genética y biotecnología molecular.

 

Rol normal

 

La Escherichia coli, en su hábitat natural, vive en los intestinos de la mayor parte de mamíferos sanos. Es el principal organismo anaerobio facultativo del sistema digestivo. En individuos sanos, es decir, si la bacteria no adquiere elementos genéticos que codifican factores virulentos, la bacteria actúa como un comensal formando parte de la flora intestinal y ayudando así a la absorción de nutrientes. En humanos, la Escherichia Coli coloniza el tracto gastrointestinal de un neonato adhiriéndose a las mucosidades del intestino grueso en el plazo de 48 horas después de la primera comida.

 

La Escherichia coli se movilizan con flagelos (estructuras largas y delgadas) que rotan en contra del sentido de las manecillas del reloj, provocando que la bacteria se mueva a favor de las manecillas del reloj.

 

Escherichia coli O157:H7

 

La Escherichia coli O157:H7 es una de cientos de cepas de la Escherichia coli. Aunque la mayoría de las cepas son inocuas y viven en los intestinos de los seres humanos y animales saludables, esta cepa produce una potente toxina y puede ocasionar enfermedades graves como el Síndrome Urémico Hemolítico.

 

La Escherichia coli O157:H7 fue reconocida inicialmente como causa de enfermedad en 1982 durante un brote de diarrea aguda con sangre; el brote determinó que se debía a hamburguesas contaminadas. Desde entonces, la mayoría de las infecciones han provenido de comer carne de vacuno molida insuficientemente cocinada.

 

En 1996, cerca de Seattle, EEUU, se produjo un brote a causa de esta bacteria que se encontró en botellas de zumo de manzana de la marca Odwalla. Muchas personas, entre ellas bebés y niños, murieron después de tomar este zumo. La bacteria entró en las botellas porque las manzanas que se exprimieron contenían excrementos de venados de la zona y no hubo ningún tipo de pasteurización.

 

Se diferencia de las otras Escherichia coli en que no fermenta el sorbitol, no crece a 44 °C y no produce β-glucoronidasa. La combinación de letras y números en el nombre de la bacteria se refiere a los marcadores antigénicos específicos que se encuentran en su superficie y la distingue de otros tipos de Escherichia coli:

 

 

El grupo de riesgo comprende prácticamente a todas las personas inmunocompetentes o no, los niños menores de 5 años de edad con problemas de alimentación, así como los ancianos son los más susceptibles de contraer complicaciones graves.

 

Patogenia

 

La Escherichia coli puede causar infecciones intestinales y extra-intestinales generalmente severas, tales como infecciones del aparato excretor, meningitis, peritonitis, mastitis, septicemia y neumonía Gram-negativa.

 

Virulencia

 

La Escherichia coli entérica está dividida por sus propiedades virulentas pudiendo causar diarrea en humanos y otros animales, como cerdos, cabras, ganado, perros y caballos. Otras cepas causan diarreas hemorrágicas por virtud de su agresividad, patogenicidad y toxicidad. En muchos países ya hubo casos de muerte con esta bacteria. Generalmente les pasa a niños entre 1 año y 8 años ocasionado generalmente por la contaminación de alimentos y posterior mala cocción de los mismos, es decir a temperaturas internas y externas menores de 70º C.

 

Infecciones urinarias por Escherichia coli

 

Son más comunes en mujeres por lo corto de la uretra (25–50 mm) en comparación con los hombres (unos 20 cm). Entre los ancianos las infecciones urinarias tienden a ser de la misma proporción entre hombres y mujeres. Debido a que la bacteria invariablemente entra al tracto urinario por la uretra (una infección ascendente), los malos hábitos sanitarios pueden predisponer a una infección, sin embargo, otros factores cobran importancia, como el embarazo, hipertrofia benigna o maligno de próstata, y en muchos casos el evento iniciante de la infección es desconocida. Aunque las infecciones ascendentes son las causantes de infecciones del tracto urinario bajo y cistitis, no es necesariamente ésta la causa de infecciones superiores como la pielonefritis, que puede tener origen hematógena.

 

Tratamiento

 

El uso de antibióticos es poco eficaz y casi no se prescribe. Para la diarrea se sugiere el consumo de abundante líquido y evitar la deshidratación. Cuando una persona presenta diarrea no debe ir a trabajar o asistir a lugares públicos para evitar el contagio masivo, sin embargo en algunas patologías como la pielonefritis hay que considerar el uso de alguna cefalosporina endovenosa.

 

Clasificación

 

Se distinguen seis cepas según su poder patógeno, también se les puede llamar virotipos:

 

  1. La Escherichia coli enteropatógena (ECEP) es el agente causal predominante de diarrea en niños que viven en países en vía de desarrollo (Nataro y Kaper, 1998). ECEP interacciona con las células epiteliales produciendo una lesión histopatológica característica conocida como “adherencia / destrucción” o lesión A/E (attaching and effacing) (Kaper, 1998). En la producción de la lesión A/E por ECEP se observan cambios importantes en el citoesqueleto de la célula hospedera, los cuales incluyen a la acumulación de actina polimerizada formando una estructura parecida a una copa o pedestal (Knutton y cols., 1989; Donnenberg y colaboradores, 1997). La adherencia inicial está relacionada a la producción de la fimbria BFP (Bundle Forming Pilus), el cual se requiere para la producción de diarrea por ECEP. La expresión de la fimbria BFP de Escherichia coli Enteropatógena, codificada en el operón bfp, responde positiva o negativamente a señales ambientales que pudieran encontrarse en el hospedero y determinar la adherencia bacteriana a la superficie de las células del epitelio intestinal. La regulación coordinada de estos genes involucrados en la patogénesis es una necesidad importante para la adaptación de las bacterias patógenas a los diferentes ambientes encontrados dentro del hospedero durante la infección. La expresión de los factores de virulencia de ECEP, en respuesta a señales ambientales, podría involucrar una red compleja de interacciones entre reguladores transcripcionales específicos y globales a través de un circuito regulador iniciado con la activación del operones bfp y perABC (bfpTVW) por PerA (BfpT), el cual podría estar detectando las señales del medio, actuando como regulador maestro y PerC (bfpW) como segundo regulador al activar la expresión del operón LEE1. Debido a la potencial importancia de PerA como factor regulador para los determinantes de virulencia de ECEP, se debe estudiar los mecanismos moleculares de la función de PerA (BfpT) como activador de su propia expresión y la del operón bfp. Este regulador podría poseer dominios estructurales que estén involucrados en la unión a ADN, interacción con la ARN polimerasa, interacción con otras proteínas reguladoras que actúen como correguladores para inducir la expresión de los operones bfp y perABC (bfpTVW). Mientras que la unión a ADN ha sido bien caracterizada en varios miembros de la familia AraC/XylS, la activación transcripcional por proteínas de esta familia es menos comprendida. Varios de los miembros de esta familia activan factores de virulencia en patógenos bacterianos y por ende son de interés como posibles blancos de agentes antibacterianos CHPG.

 

  1. La Escherichia coli enterotoxigénica (ECET) se parece mucho a V. cholerae, se adhiere a la mucosa del intestino delgado, no la invade, y elabora toxinas que producen diarrea. No hay cambios histológicos en las células de la mucosa y muy poca inflamación. Produce diarrea no sanguinolenta en niños y adultos, sobre todo en países en vías de desarrollo, aunque los desarrollados también se ven afectados.

 

  1. La Escherichia coli enteroinvasiva (ECEI) es inmóvil, no fermenta la lactosa. Invade el epitelio intestinal causando diarrea sanguinolenta en niños y adultos. Libera el calcio en grandes cantidades impidiendo la solidificación ósea, produciendo artritis y en algunos casos arterioesclerosis.

 

  1. La Escherichia coli enterohemorrágica o verotoxigénica (ECEH) produce verotoxinas que actúan en el colon. Sus síntomas son: primero colitis hemorrágica, luego síndrome urémico hemolítico (lo anterior más infección del riñón, posible entrada en coma y muerte), y por último, púrpura trombocitopénica trombótica (lo de antes más infección del sistema nervioso central). Esta cepa no fermenta sorbitol y posee un fago donde se encuentran codificadas las verotoxinas, también llamadas "Toxinas Shiga", no posee fimbria formadora de mechones, en vez de esto posee una fimbria polar larga que usa para adherencia.

 

  1. La Escherichia coli enteroagregativa (ECEA). Los estudios realizados sobre la capacidad adherente de la Escherichia coli a células heterohaploides (HEp-2) muestran que, además de la adherencia localizada, existen otros 2 mecanismos: uno llamado difuso, que se produce cuando las bacterias se unen al citoplasma celular, y otro agregativo, que se forma cuando las bacterias se acumulan en forma de empalizada tanto en la superficie celular como en el vidrio de la preparación. Estudios recientes han definido algunas características de estas cepas, como es el fenómeno de la autoagregación, que está determinado por un plásmido de 55 a 65 mdaltons, que codifica para una fimbria de adherencia, un lipopolisacárido uniforme y una nueva enterotoxina termoestable (TE) denominada toxina enteroagregativa estable (TEAE). Se han detectado algunas cepas que elaboran una segunda toxina termolábil antigénicamente relacionada con la hemolisina de Escherichia coli, la cual puede causar necrosis de las microvellosidades, acortamiento de las vellosidades intestinales e infiltración mononuclear de la submucosa. La capacidad de las cepas de E. coli enteroagregativa (ECEAgg) para sobrevivir largo tiempo en el intestino humano y la producción de una o más de las toxinas descritas, pudiera explicar la persistencia de las diarreas por ellas producidas. Se han aislado cepas de ECEAgg en niños con diarrea con sangre, aunque en la actualidad se desconoce si existen diferentes cepas agregativas relacionadas con diarreas persistentes u otras en relación con diarrea con sangre. Estudios recientes muestran la existencia de una toxina que es capaz de producir lesiones hemorrágicas severas cuando se inoculan ratas con la toxina purificada. Esto pudiera apoyar la capacidad de cepas de ECEAgg para causar diarrea con sangre en humanos. Estudios realizados en México identifican el 51 % de pacientes con diarrea persistente como portadores de ECEAgg y sólo el 5 % en niños asintomáticos CHPG.

 

  1. La Escherichia coli Adherencia difusa (ECAD) que se adhiere a la totalidad de la superficie de las células epiteliales y habitualmente causa enfermedad en niños inmunológicamente no desarrollados o mal nutridos. No se ha demostrado que pueda causar diarrea en niños mayores de un año de edad ni en adultos.